sábado, 5 de agosto de 2017

De los minerales a las formas

"Sin título", una obra de la eslovaca Mária Bartuszová (1936-1996), realizada en la década de 1980 con escayola y lajas de pizarra.

Una de las características más singulares del Arte Contemporáneo
es la incorporación de la materia y sus procesos de transformación
como elemento central de la obra y del propio discurso creativo.
En Geología
forma, materia y procesos están intrínsecamente vinculados.
Esta es una de las razones por las que encuentro numerosas afinidades,
con las que construyo este blog, 
entre estas dos disciplinas aparentemente desconectadas.

La roca que aparece en la foto de abajo es un granito de grano grueso, con cuarzo, plagioclasa y dos micas, biotita y moscovita, además de grandes cristales de feldespato potásico (son los que destacan por su mayor tamaño en la foto, de color blanco mate). Se localiza en el batolito de Cabeza de Araya (provincia de Cáceres, zona centro-occidental de España). Un batolito es un conjunto litológico que proviene de una masa de roca fundida, un magma, que se consolidó y cristalizó en el interior de la corteza terrestre; se caracteriza por ocupar una gran extensión e incluir, a menudo, rocas formadas a lo largo de varias decenas de millones de años.
Grandes cristales de feldespatos en un granito, incluido en el batolito de Cabeza de Araya (Cáceres, España). La regla que sirve como escala está dividida en centímetros. Foto: Joaquín del Val

Este granito, con cristales de feldespato que a veces pueden llegar a tener 10 centímetros, ha sido datado recientemente, junto con otros dos tipos de granito que también forman parte del mismo batolito, por investigadores de las universidades de Oviedo y Granada, con una edad en torno a los 308 millones de años (Rubio-Ordóñez y otros, 2016), correspondiente al final del Carbonífero. La edad se obtuvo mediante microsonda iónica de alta sensibilidad y resolución (SHRIMP, Sensitive High Resolution Ion Microprobe), un sofisticado equipamiento técnico para datar con gran precisión rocas y meteoritos con el que cuenta la Universidad de Granada, el primero de estas características que se instaló e la Unión Europea.  

En el Monumento Natural Los Barruecos (Malpartida de Cáceres), incluido en este extenso cuerpo rocoso de Cabeza de Araya, se aprecian unas llamativas morfologías en el conjunto granítico. Este tipo de modelado está controlado por la separación y geometría de las fracturas. Pero no solo: también por la proporción, tamaño, disposición y tipo de minerales existentes. Los feldespatos, que aquí son tan grandes y abundantes, son los primeros en alterarse químicamente en contacto con el agua y transformarse en arcillas, lo que facilita que el resto de minerales se puedan desprender. 

Las partículas desprendidas van cubriendo la roca sana y permiten que el agua siga infiltrándose, tanto a través de ese manto arenoso de partículas como por las fracturas de la propia roca subyacente. El proceso de meteorización progresa en profundidad, ya que se ve favorecido, precisamente, porque esa cubierta arenosa permite al agua estar mucho más tiempo en contacto con la roca. Y cuanto más tiempo de contacto del agua con la roca, mayor es a alteración. Así se crean estas espectaculares formas: enterradas bajo esa arena, o lehm granítico. Las formas de la roca solo acabarán mostrándose cuando ese manto de partículas desprendidas (de hasta varios metros, o decenas de metros en climas muy húmedos) sea eliminado por erosión: 
Peña La Seta (Los Barruecos, Malpartida de Cáceres, España). La forma en hongo o seta se produjo bajo una cubierta de arenas de alteración, que permitió acumular mayor cantidad de agua en su parte inferior (donde ahora está el pie de la seta). Este modelado aparece salpicado por formas menores posteriores (oquedades o "tafoni"). Foto: Joaquín del Val

Hard Water (Agua dura), año 2004, de Zeger Reyers. Platos llanos y de postre acumulados desde el suelo hasta el techo, 3,5 m de altura, 3 m de ancho y 1 m de profundidad. El artista (Voorburg, Holanda, 1966) cuenta: "Si puedo experimentar en mi estudio con los elementos que me gustan, me siento un hombre libre". Esta obra es una reflexión del autor sobre la vulnerabilidad de nuestro frágil e inestable entorno artificial. Muchas de sus creaciones se centran en la transición entre la existencia y su desmoronamiento o descomposición 

El Bolo (Los Barruecos, Malpartida de Cáceres). Dos familias de fracturas, organizadas en sistemas perpendiculares entre sí y con una separación similar entre ellas, han facilitado su geometría redondeada: las fracturas definían un gran bloque de roca en forma de dado, enterrado bajo una capa de arenas de alteración; la capa de alteración fue progresando de forma lenta y homogénea a expensas del bloque, suavizando así sus caras y aristas. Finalmente las arenas de alteración se perdieron por erosión. Foto: Joaquín del Val 

Europa, del artista digital checo Filip Hodas (Praga, 1992). En una entrevista publicada a principios de 2017, comentó: "Normalmente intento combinar objetos o entornos de apariencia realista con elementos surrealistas, insólitos o sencillamente algo distintos [...]. Muchas veces la reacción en cadena generadora de ideas se inicia a partir de un pequeño detalle". Para crear sus mundos, usa los programas Machine, Octane y, sobre todo, Cinema 4D

Volvamos al granito. Para que se inicie su meteorización, este tiene que llegar a superficie. Porque hay que tener en cuenta que la cristalización del magma, y la consecuente formación de la roca, ocurre a profundidades considerables, habitualmente entre 3 y 20 kilómetros (donde no actúan los procesos de meteorización, debido a la ausencia del aire y agua atmosféricos). Y solo podrá aflorar este granito tras la erosión de ese enorme volumen de material que lo cubre, favorecida a menudo por la elevación de amplias áreas de la corteza terrestre a causa de la actividad tectónica.


La antigüedad del granito de Los Barruecos, esos 308 millones de años, indica la fecha el episodio de solidificación en profundidad. Pero ¿desde cuando están expuestos estos grandes pedruscos en superficie? Para saberlo (y, de momento, no lo sabemos) habría que utilizar una técnica de datación conocida como cosmogénica. Dicha técnica está basada en el análisis de ciertos isótopos existentes en la parte más superficial de los sedimentos y rocas, que se originan por efecto de la radiación cósmica. Isótopos que, lógicamente, solo se empiezan a producir cuando la roca está al aire libre, sometida ya a esa radiación. Con este método se pueden llegar a determinar edades de exposición al aire libre desde hace un centenar de años hasta, en el mejor de los casos, algunas decenas de millones de años (aunque con las técnicas más usuales y extendidas "solo" se llega hasta los 5 millones de años). El lector interesado encontrará en este artículo de Ivy-Oschs y Kober (Escuela Politécnica y Universidad de Zúrich, Suiza) las bases conceptuales y ejemplos de datación de distintos tipos de superficies y paisajes rocosos. Uno de los tratados más completos que existen sobre estas y otras aplicaciones de los isótopos cosmogénicos en ciencias de la Tierra es obra de Tibor Dunai, del año 2010, profesor de Geomorfología en la Universidad de Edimburgo (Escocia, Reino Unido). 

          La Pedriza (Manzanares El Real, Comunidad de Madrid, España), un singular paisaje granítico que es, además, la mejor zona de escalada en roca en las proximidades de la ciudad de Madrid y una de las más apreciadas para esa actividad en toda la península ibérica. Foto: Joaquín del Val

Las diaclasas, fracturas sin desplazamiento, pueden llegar a presentar en detalle una gran complejidad en su geometría y disposición. Sobre la foto anterior, he marcado diaclasas horizontales, verticales y oblicuas con línea azul. Las líneas rojas representan diaclasas de trayectoria curvilínea que, cuando son más o menos paralelas a la superficie (líneas rojas discontinuas) dan lugar a losas curvadas llamadas lajas o lanchas: son muy típicas en La Pedriza y son responsables, en gran parte, de su característico modelado. Imagen: Joaquín del Val 

Paisaje en la montaña roja, año 1962, del pintor chino Lui Shou-Kwan (Guandong, 1919 - Hong Kong, 1975). Tinta china y color sobre papel, 43,5 x 46,5 cm. Esta obra está muy probablemente inspirada en un paisaje granítico. Mi sospecha obedece a dos motivos. El primero es que las formas del cuadro son muy típicas en granito (aunque no exclusivas de estas rocas), cuyo modelado en este caso estaría condicionado por fracturas verticales. El segundo motivo es la abundancia de granitos en Hong Kong, territorio en que vivió el pintor desde 1948 hasta su muerte


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       Próxima entrada: primera semana de octubre, 2017. Mientras, sean felices (con moderación). 
  

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