lunes, 17 de octubre de 2016

Abstracciones fluviales

"Is a dream a lie if it don't come true
Or is it something worse
That sends me down to the river"
(¿Es un sueño una mentira si no se hace realidad / o es algo peor / lo que me lleva al río?).
The River, Bruce Springsteen.


Un río es el eje principal de evacuación de agua y sedimentos de su cuenca fluvial o hidrográfica, sistema dinámico que se articula a través del conjunto de la red hidrográfica y que es el reflejo, en última instancia, de las condiciones climáticas, geológicas y de vegetación tanto actuales como por las que ha pasado a lo largo del tiempo.

Los ríos se diferencian, principalmente, por su geometría en planta, geometría que responde a esos factores determinantes en el conjunto de la cuenca y a una serie de aspectos específicos, derivados de aquellos e interrelacionados entre sí: caudal de agua y régimen hidrodinámico, caudal sólido transportado (tanto en cantidad como en tipo: carga en disolución, en suspensión y carga de fondo), pendiente, anchura y profundidad del propio canal fluvial, características de los tributarios y, finalmente, situación del tramo fluvial en el conjunto de la cuenca hidrográfica (en zona de cabecera, en zona media o en zona de desembocadura). Son dos los parámetros que se manejan para caracterizar esas diferentes formas en planta de los ríos: sinuosidad del canal y división o no del mismo en brazos (ríos de un solo canal o ríos de múltiples canales). 

Tramo fluvial de un único canal y de muy alta sinuosidad, tal como muestra la tortuosidad de sus meandros. La imagen (anchura de 52 km) corresponde a un tramo del río Juruá (o Yuruá), uno de los grandes ríos amazónicos, en un sector comprendido entre las localidades de Eirunepé e Itamarati (Brasil). Si haces clic aquí, puedes ver algunos elementos característicos de su morfodinámica y sedimentación asociada. Al igual que muchos otros ríos de elevada sinuosidad, transporta una gran cantidad de sedimentos en suspensión. La cuenca amazónica es, desde el punto de vista de su geomorfología y ambientes sedimentarios aluviales (actuales y pasados), el sistema fluvial más complejo y variado de la Tierra, con ríos que muestran significativas diferencias en cuanto a sus patrones geométricos y al tipo y carga de sedimentos transportados, así como de vegetación, relieve y geología en que se asientan sus cuencas de drenaje. Imagen a partir de Zoom Earth (clic en todos los términos en rojo para ir a enlace)     
  
The River of Love (El río del amor), de Juan Uslé. Vinilo, dispersión y pigmentos sobre lienzo, 61 x 46 cm, años 1998-1999

Juan Uslé (1954, Hazas de Cesto, Cantabria, España), afincado en Nueva York desde hace casi treinta años, es creador de obras muy poéticas y, a veces, sumamente inquietantes. Con los títulos de sus cuadros pretende acercarse más al espectador: "Necesito las palabras para titular, no creo en la pintura abstracta concebida sólo como un ejercicio de búsqueda formal referida a ella misma. El arte, y la pintura, se dirige al mundo, por ello se expone; no sólo para ser vendida, como irónicamente aseguran sus detractores. [...] Necesito los títulos, como una señal vinculada a la vez con el proceso y su devenir, con su problemática y cuestionamientos; y también como nexo con la actualidad, con el momento en que vivo, eso que comparto con aquellos a los que voy a mostrar mi obra" (de una entrevista en 2003).

Los ríos ocupan un lugar destacado en su obra, especialmente en una familia de cuadros titulada Soñé que revelabas, que pinta siempre de noche, sobre lienzos del mismo formato, a base de repetir pinceladas del mismo tamaño y procurando seguir el sonido de su pulso y el ritmo de los latidos de su sangre: "En su proceso sigo siempre el mismo planeamiento, no pintar nada, pintar sin idea, y procurar que el proceso sea siempre el mismo y me lleve al mismo lugar: el vacío.[...] Trato únicamente de repetir siempre el mismo cuadro, guiado por la idea y la posibilidad, según Borges imposible, de la repetición. No sé hasta donde seguiré. Supongo que continuaré haciendo Soñé que revelabas hasta que me aburra, me vacíe, o cuando sienta, verifique, que ya he conseguido hacer dos perfectamente iguales; entonces habré encontrado el mismo libro por segunda vez en la biblioteca de Babel" (de una entrevista en 2013, publicada en La Tundra Revista).

He elegido de esa colección de cuadros estos dos, que se refieren a ríos meandriformes
      
Izquierda: Soñé que revelabas (Danubio), año 2016. Derecha: Soñé que revelabas (Mississippi), año 2013. Ambos cuadros, de Juan Uslé, están realizados con vinilo, dispersión y pigmentos secos sobre lienzo de 275 x 203 cm

Los ríos de múltiples canales se caracterizan por la presencia de diferentes brazos separados por islas o barras fluviales. Hay tres grandes tipos. Los entrelazados o trenzados (braided rivers) muestran una red de canales inestables, con barras móviles desprovistas de vegetación que se inundan en los episodios de crecidas periódicas; suelen, además, tener una alta pendiente longitudinal y transportan una elevada proporción de carga de fondo (partículas gruesas que son movidas por el agua mediante saltación, rodamiento o arrastre). Los ríos anastomosados (anabranching o anastomosing rivers) presentan islas fluviales estables, a menudo densamente vegetadas, que no suelen inundarse en los periodos de crecidas ordinarias y que persisten durante décadas, incluso milenios; la relativa abundancia de carga en suspensión transportada por estos ríos (material fino, de carácter fangoso) favorece, precisamente, la estabilidad de sus islas fluviales: están formadas en gran parte por esos sedimentos finos, limo-arcillosos, que son cohesivos y proporcionan por ello estabilidad a sus islas, a lo que también contribuye el papel de sostenimiento que realiza la vegetación, sobre todo las plantas herbáceas y arbustivas. 

El tercer tipo, muy particular, de ríos multicanal se corresponde con los denominados sistemas fluviales distributivos (distributary fluvial systems, DFS), formados por una red radial de brazos pobremente canalizados y depósitos asociados (sobre todo arenas y fangos) que se desarrollan a partir de un ápice, en donde el río sale de un valle encajado o confinado y entra en una cuenca de sedimentación. Son ríos que dan lugar a abanicos aluviales y que pueden llegar a tener una considerable extensión, de hasta cientos de miles de kilómetros cuadrados (los mayores del mundo son los abanicos gigantes de la llanura del Chaco, región que se extiende al pie oriental de la cordillera de los Andes por Bolivia, Brasil, Argentina y Paraguay). 

Para ilustrar los distintos modelos fluviales, tanto unicanales como de múltiples canales, he preparado un ejemplo con diferentes ríos del mundo, que puedes ver haciendo clic aquí

         Río White, en el estado de Washington (EE. UU.), entre las localidades de Buckley y Greenwater. Es un muy buen ejemplo de río multicanal, de carácter trenzado o entrelazado (braided river). Anchura de la imagen: 1,3 km. Imagen vía Zoom Earth


Vistas de detalle (arriba) y conjunto de la instalación Something missing (Algo falta), de Hannah Quinlivan. Acero galvanizado y cable de PVC, de dimensiones variables, alrededor de 330 x 150 x 20 cm. Año 2013 

La artista australiana Hannah Quinlivan teje recuerdos desafiantes, turbulentos, enredados en sí mismos, en marañas de las que no parece existir escapatoria. Por eso, al ver sus instalaciones, el espectador (tú, yo) se siente atrapado por ellas (¿literalmente?). En una entrevista de este mismo año, Quinlivan cuenta: "Al igual que los ríos, los recuerdos fluyen. Cambian y son variables, inestables y pasajeros, siempre en camino a otros destinos, nunca fijos ni seguros de sí mismos. Pero los recuerdos están inevitablemente conectados con lo real, se enraízan en lo concreto, en espacios, en gestos, en imágenes y en objetos, se materializan en las cosas. [...] A través de la memoria, lo simbólico se hace palpable y geográfico, como las orillas de un río cubiertas de los lodos dejados por una inundación".

Imperfect Translations (Traducciones imperfectas), de Hannah Quinlivan. Performance realizada en Sidney (Australia) en el año 2014, con Rachel Hilton y Sarah Hamilton


Areniscas con niveles de conglomerados del Buntsandstein (término alemán que significa, literalmente, arenisca de colores), una unidad geológica depositada en el Triásico Inferior a Triásico Medio (entre hace unos 240 a 250 millones de años). Está ampliamente representada en muchos lugares de Europa y en otras partes del mundo (Canadá, China,...). Estas rocas se han interpretado, desde hace años, como antiguos sedimentos de ríos trenzados (braided rivers), generalmente de baja sinuosidad. Las fotos son de afloramientos próximos a Tiermes (Cordillera Ibérica, Soria, España). Fotos: Joaquín del Val

Los sedimentos de origen fluvial que aparecen en el registro geológico se corresponden, por aplastante mayoría, con depósitos originados por ríos trenzados (como los de las fotos de aquí arriba), a veces con extensiones y espesores muy considerables. Surge aquí una interesante paradoja: los ríos actuales más grandes de la Tierra, los de mayor caudal, son todos ellos globalmente de carácter anastomosado (entre los veinte mayores figuran ríos como el Amazonas, Congo, Orinoco, Yangtsé, Paraná, Marañón o Mekong, con una sola excepción a esta regla: el meandriforme Misisipi). ¿Por qué, sin embargo, apenas tienen representación este tipo de ríos en el registro geológico?

En un excelente (y extenso) artículo, publicado el pasado año 2015 en la revista Earth-Science Reviews, el geólogo argentino Edgardo Latrubesse, actualmente en la Universidad de Texas en Austin, realiza un análisis crítico, con abundantes datos e impecables argumentos, sobre los distintos tipos de grandes sistemas fluviales actuales y el papel que han desempeñado a lo largo de la historia geológica. Aun reconociendo que son necesarios análisis y estudios más detallados, apunta como hipótesis muy fundamentada el protagonismo de la vegetación en el desarrollo y mantenimiento de los patrones anastomosados de los grandes sistemas fluviales. De hecho, tal como señala, los ríos anastomosados pudieron empezar a generalizarse a partir del Carbonífero (hace 360 millones de años), cuando se produjo una gran diversificación de la vegetación terrestre y de ribera, pero realmente este tipo de ríos empezarían a ser abundantes, diversos y equivalentes a los actuales, con sedimentos finos ocupando sus llanuras de inundación, sólo a partir del Terciario (y más concretamente, hacia el límite entre el Oligoceno y el Mioceno, hace unos 35 millones de años), cuando precisamente se produjo la gran invasión de plantas herbáceas en el medio terrestre: estas son las plantas pioneras que inician la colonización y estabilización de las islas fluviales y de otros espacios de la llanura de inundación. Y que, incluso, atrapan importantes cantidades de sedimentos finos transportados por el río. 

El artículo, con el sugerente título de Large rivers, megafans and other Quaternary avulsive fluvial systems: A potential "who is who" in the geological record (no solo los artistas ponen emocionantes títulos a sus obras), lo puedes ver o descargar desde aquí.  

En otra ocasión volveré a hablar de los ríos. Tal vez de los ríos en roca, de los que no he comentado nada en esta entrada. Me despido ahora con un comentario  sobre una famosísima exposición de arte (que algunos lo suscribirían en nuestros días, o incluso se atreven a hacerlo sobre el arte que no comprenden, o que no les gusta, y que por algún motivo parece irritarles): 

¿Para qué han reunido a todos esos dementes y han mostrado sus obras al público si no tienen ningún valor estético? ¿Qué significa esta nueva farsa? ¿Quién los protege? 
(J. B. Hall, crítico de arte, tras visitar el Salón de Otoño de 1905, en París, donde expusieron Matisse, Vlaminck y Derain, entre otros).            

    
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2 comentarios:

  1. ¡Interesantísimo!
    El río Juruá me parece la memoria de una serpiente.
    Gracias Joaquín

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    1. Muchas gracias, Beli, por tu comentario.
      Y no me extraña lo que dices. De hecho, a los ríos meandriformes y especialmente sinuosos, como el Juruá, se dice de ellos que "serpentean".

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