sábado, 1 de abril de 2017

El barro se agrieta


En esta ocasión he decidido meterme en el barro (lo cual, por otra parte, me encanta). Nadie mejor para empezar que con el artista catalán  Pere Noguera (La Bisbal de l'Empordà, provincia de Girona, 1941). Con una mirada tremendamente personal y centrada en el proceso artístico, más que en el resultado, Pere Noguera trabaja a menudo con un material tan común como es esa mezcla de tierra y agua, utilizándola como si fuera una pintura o un recubrimiento y espera como un simple observador el resultado del experimento: al secarse, las grietas aparecen en el fango (¿al azar?), creando nuevos significados. Un simple mapa cuarteado que da lugar a nuevas geografías y es, también, metáfora del paso del tiempo y de, tal vez, la arbitrariedad de las fronteras y de los territorios político-administrativos.
Mapa d'Espanya (Mapa de España), de Pere Noguera, año 1979. Tinta impresa y barro montados sobre madera, 26 x 34,5 cm. Obra de la colección del MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona)

Imagen de la península Ibérica del espectrorradiómetro incorporado al satélite Aqua, durante una ola de calor el día 1 de julio de 2004, que refleja la temperatura de la superficie terrestre: los colores rojos claros indican las temperaturas menos elevadas y los colores rojo-negruzcos las más altas, que ese día llegaron a ser de 59 ºC en la superficie del suelo, con temperaturas en el aire superiores a 40 ºC (imagen NASA, Earth Observatory)    

En la naturaleza, se observa el proceso con el que experimenta Pere Noguera: cuando el agua desaparece de la superficie en depresiones, áreas llanas o embalses con sedimentos acumulados de grano fino, los minerales arcillosos la retienen aún en gran cantidad. Si se produce una intensa evaporación, el material se contrae por pérdida de volumen y se generan esfuerzos que se liberan a través de la rotura del sedimento. Las grietas se manifiestan en la parte superficial, donde el material se seca más rápido que en los niveles subyacentes. Y a menudo se repiten este tipo de imágenes cuando se habla de sequía: 

  Grietas de desecación (mud cracks o desiccation cracks), con un característico patrón en polígonos de pocos lados: en este caso, la mayoría son de 4 o 5 segmentos, aunque se puede identificar alguno de tres. La foto está tomada en la llanura de inundación del río Guadiamar (Sevilla, España), pero no en verano, sino en diciembre de 2009  (foto: Joaquín del Val) 

Pere Noguera, en una entrevista publicada en 2013 en la revista Situaciones, contaba: "Quizás una de las claves es la de darse cuenta que el arte puede estar en cualquier cosa y en cualquier lugar y a partir de ahí generar nuevos procesos [...]. Por otra parte, mi relación con el arte y la cultura se podría decir que es mucho más física y visceral que intelectual y que parto siempre de la realidad para realizar un acto más poético que estrictamente comunicativo [...]. También he sido un artista bastante solitario en la búsqueda de mi camino. No he estado demasiado interesado en los grupos organizados, como otros artistas de mi generación". Y, sin embargo, la influencia que ha ejercido en artistas más jóvenes, como en el mexicano Bosco Sodi, es indiscutible. 

Sabates cobertes de fang (Zapatos cubiertos de fango). Pere Noguera, 1982. De esta técnica artística, la "enfangada", que ha utilizado en muchas de sus obras, ha dicho: "El paisaje vuelve una y otra vez mezclado con la idea del monocromo, que siempre ha sido importante para mí. En una enfangada no ves los objetos, pero los reconoces" 

El agrietamiento del suelo supone, desde el punto de vista edafológico, una alteración en el transporte de humedad y nutrientes hacia las raíces de las plantas, empeorando así sus propiedades agrológicas. Las grietas también pueden modificar negativamente la capacidad portante y la estabilidad de las cimentaciones y afectar a algunas de las propiedades mecánicas de los suelos, especialmente a su resistencia: en este sentido son parámetros críticos el espaciado entre las grietas, la conexión entre ellas y la profundidad que pueden llegar a alcanzar. Los interesados pueden ver, al respecto, este artículo de Hervé Peron, del Laboratorio de Mecánica de Suelos de la Escuela Politécnica de Lausana, Suiza, y otros, publicado en 2012.

Por ello es de gran interés conocer cómo se desarrollan, a qué velocidad se propagan y qué modelos geométricos adquieren las grietas. Las características físico-químicas y mineralógicas del sedimento, así como la temperatura y porcentaje de humedad parecen ser los factores que controlan el proceso. Ensayos de campo, modelos de laboratorio y modelos matemáticos son las principales herramientas de investigación para comprender y predecir este fenómeno. En cualquier caso, es un tema de gran complejidad por la cantidad de variables que intervienen y las modificaciones que genera cualquier pequeña heterogeneidad. 
Ejemplo de simulación de grietas en barro y de su desarrollo a lo largo del tiempo, mediante métodos de computación gráfica. Realizado por Hayley Iben y James O'Brien, de la Universidad de California-Berkeley, en 2006 

No sólo, claro, este tipo de grietas afectan al barro, sino también a otro tipo de sustancias. Como, por ejemplo, al óleo. En un trabajo de muy reciente publicación, de enero de 2017, el investigador chileno Juan César Flores (Instituto de Alta Investigación, Universidad de Tarapacá, Arica) muestra los resultados obtenidos sobre el estudio de las grietas en el famoso cuadro La joven de la perla. El estudio combina el análisis teórico junto con métodos de computación gráfica para el tratamiento de la imagen. Con todo ello establece las ecuaciones que rigen los patrones geométricos de rotura, que serían función del espesor de la capa de óleo: la mayor densidad de grietas, con polígonos más pequeños, se debería a un menor grosor de la pintura, que seca más rápidamente. 

Aunque haría falta un estudio tridimensional de la pintura para comprobar la correcta relación numérica que establece, teórica, entre densidad de grietas y espesor de óleo, se abre una nueva e interesante línea de investigación aplicada a la conservación y restauración de obras pictóricas. 
Imagen parcial de La joven de la perla (hacia 1665-1667), del pintor flamenco Johannes Vermeer, junto a un modelo de grietas de desecación que aparecen en el rostro de la chica. La menor densidad de grietas en la mejilla derecha (en la que no se ve el pendiente) que en la izquierda podría ser debida a un mayor grosor de la capa de óleo: Vermeer habría agregado más pintura para iluminar ese lado de la cara, de donde viene la luz. Imagen ® Royal Society of Chemistry, vía Chemistry World

El estadounidense Erik Sommer (Duluth, Minnesota, 1978) parece querer retratar en sus obras, sean lienzos o esculturas, la degradación, el abandono o el olvido de lugares y espacios. Pero esas grietas, malditas en muchos cuadros, son en los suyos vibrantes, casi hipnóticas protagonistas:
 Your favourite song (Tu canción favorita) 3 y 4, de Erik Somer. Ambos cuadros, de 30 x 20 cm, realizados con yeso, óleo, acrílico y cemento sobre lienzo

Las grietas de desecación también aparecen, por supuesto, en el registro geológico. Cuando es así sabemos que el antiguo barro, ahora piedra, estuvo expuesto al aire libre. A veces, además de las grietas poligonales, encontramos otras sorpresas: 



Sobre el barro húmedo, que más tarde se secó y agrietó, caminaron dinosaurios y dejaron sus huellas. En este caso, las fotos de detalle de las icnitas (huellas fósiles) corresponden a un dinosaurio ornitópodo (con cadera de ave), bípedo y herbívoro; la roca, un bloque caído del acantilado, es una caliza margosa de la Formación Tereñes (Jurásico Superior, hace unos 155 millones de años). Acantilados de Tereñes, al oeste de Ribadesella (Asturias, España). Fotos: Joaquín del Val

Viajando en busca de estas grietas podemos llegar hasta Marte. El robot Curiosity, de la NASA, ha permitido obtener unas impresionantes imágenes en las que se pueden ver lo que serían, como escenario más probable, las primeras grietas de desecación detectadas hasta ahora en ese planeta, sobre una pequeña losa de roca. Los sedimentos originales habrían tenido, por tanto, una cierta cantidad de agua: aunque, eso sí, se estima que la roca es de hace más de 3.000 millones de años. Los polígonos cerrados por las grietas son, en su mayoría, de 4 y 5 lados.
        Probables grietas de desecación en esta losa de roca marciana. El ancho de la vista corresponde a unos 90 cm y se ha realizado a partir de la combinación de tres imágenes tomadas por el robot Curiosity. Imagen NASA/JPL-Caltech/MSSS

Finalizo con la artista estadounidense Alice Aycock (Harrisburg, Pensilvania, 1946). En una de sus obras iniciales, que ha rehecho y expuesto de nuevo hace pocos años, una red en ángulos rectos contrasta con la geometría de las grietas de desecación. Lo aleatorio (o no tanto) en el barro se encuentra con la barrera de los tabiques. El rojo de la arcilla y sus grietas intentarán ganar la partida. Veremos.

Clay 2 (Arcilla 2), de Alice Aycock, 1971-2012. Detalle y vista del conjunto instalado en la exposición "Ends of the Earth: Land Art to 1974", celebrada en 2012 en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles, California. Obra realizada con arcilla mezclada con agua en una estructura de madera, formada por 16 elementos de 121 x 121 x 165 cm (foto de detalle: Maximilian Geuter; foto de conjunto: Brian Forrest)

     
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Próxima entrada: primera semana de junio de 2017. Mientras, sean felices (con moderación).
   
   
 

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